Pega la lista de participantes, elige cuántos equipos quieres y el reparto se hace solo. Equipos del mismo tamaño, sin que nadie del grupo haya tocado nada.
Cualquiera sabe dividir doce nombres en tres grupos. Lo que cuesta es que nadie sospeche. En cuanto una persona del grupo hace el reparto a mano, aparecen las lecturas: que si los amigos han caído juntos, que si el equipo fuerte se ha quedado con los mejores. El sorteo automático elimina esa conversación entera porque ninguno de los presentes tuvo la oportunidad de influir.
Por eso conviene sortear delante de todos y no llegar con los equipos ya hechos. El valor de la herramienta está en el momento del reparto, no en la lista final.
Cuando el número de personas no es divisible entre el número de equipos, alguien tiene que jugar con uno más. El reparto distribuye ese sobrante en lugar de amontonarlo: con trece personas en cuatro equipos salen grupos de 4, 3, 3 y 3, nunca uno de 7 y tres de 2.
Si necesitas equipos equilibrados por nivel y no solo por tamaño, el sorteo puro no es la herramienta adecuada: divide a ciegas, que es justo lo que lo hace incuestionable. Lo habitual en ese caso es sortear dos capitanes con la ruleta y que ellos elijan por turnos.
Sí, es gratuito, sin registro y sin instalación. Pega la lista y sortea.
Sí. Cuando el número de participantes no es divisible entre el de equipos, el sobrante se reparte entre varios grupos en lugar de acumularse en uno solo.
Sí, las veces que quieras. Cada sorteo es independiente del anterior, así que dos repartos seguidos no tienen por qué parecerse.
No. El reparto es puramente aleatorio, que es precisamente lo que hace que nadie pueda cuestionarlo. Si necesitas equilibrar por nivel, lo habitual es sortear capitanes y que elijan por turnos.
Suficientes para una clase o una plantilla completa. Pega la lista entera y el reparto se hace de una vez.
Sí. Un enlace de un toque muestra la misma composición a todo el mundo, así que no circulan versiones distintas.